Boxorno esplendor 3.- SELF DESTRUCTION

Sentados en una banca, en la vereda o al medio de una plaza desierta haciendo absolutamente nada. Esperando a que alguien salte con una idea que nos saque del eterno letargo aparecemos en nuestras vidas como fantasmas - Gueón, salgamos un rato a dar una vuelta- No se si es un rescate mutuo o una rutina trival, pero cada noche a eso de la diez y media nos encontramos aplastando calles. El recorrido empieza por el barrio, se extiende hasta la pool y de ahí ha la plaza suiza. Tratando de perdernos en la niebla caminamos con un cierto dejo de presidiarios, dando vueltas en circulo.- - El Perro me tiene hasta las pelotas- dice Seba mientras enciende un cigarro- Hoy me llevó de nuevo a la oficina. - ¿Que onda? Pregunta Maury. - ¿Fue por lo de pecho?- Digo mirándolo de reojo - ¿Que gueá le hiciste a pecho? insiste. - Nada es que mi viejo me compró estos bototos punta de fierro y Había que probarlos. - ¿Yaaa...? dice Mauri tratando de entender. - No ahí mejor manera de probar unos bototos punta de fierro que agarrando a patadas en el culo a pecho. Le explico a Mauri que rompe en risa. - Jajá jajá ¡Saco de gueas! Y ¿qué te dijo? - Me pregunto si tenía problemas en la casa, me dijo que tenía que sacar mi rabia afuera y esas gueas. - Puta si le estay pegando a un gueón es por que estay sacando la rabia del cuerpo. ¿o no? dijo maury - Si, si estuve a punto de responderle eso pero me dio como lata, me dijo que por último rompiera alguna guevá, pero que no volviera a pegarle a ningún compañero, que me iba a terminar yendo mal. Me amenazó el saco de pelotas. - Uff, no creo que te vaya peor que otras veces- Digo pidiéndole el cigarro a maury de vuelta. - Pero si el culo de Pecho es exclusivamente pa agarrarlo a patadas. Responde Sebastián. - Es un derecho. Acotó. - Una obligación, Gueón. - Yo creo que hasta sus viejos estarían de acuerdo. - Demás. Asiente el Seba. A esa hora ya habíamos dado la vuelta completa. Sentados en la plaza Praguer miramos los autos pasar. - A si que te dijo que rompieras guevás. continuo por no tener otro tema de que hablar. - Alto y claro. Me responde Sebastian mientras tira pequeñas piedras sobre un signo Pare. - ¿Algo así como romper platos? Le pregunto - Autos. Me responde. - Casas. Dice Maury. -Vidrios, árboles, supermercados, iglesias, reactores termonucleares. replico, e imitando a al Seba hago puntería con el disco. Entre medio, unos segundos de silencio. Sabíamos que teníamos algo en mente, pero alguien necesitaba vomitarlo. - O echar a bajo discos Pare. Dice el Seba. Tomando la iniciativa. El puto disco Pare estaba enterrado un metro bajo la tierra envuelto en una piedra considerable de cemento, en ese minuto no lo sabíamos pero era un hecho, algo habíamos descubierto. Tuvimos que moverlo de lado a lado, hasta que por fin después de un buen rato intentando con todas nuestras fuerzas, cedió cayendo estrepitosamente sobre el pavimento bloqueando una calle completa. El ruido llamo la atención, desde una casa en la esquina se prendió la luz del cerco, así que en menos de un segundo salimos arrancando, sentíamos los gritos del viejo sobre nuestras cabezas, corrímos como nunca en nuestras vidas. Dimos la vuelta a la plaza, bajamos por la avenida principal, llegamos hasta la plaza suiza y pudimos correr hasta el centro si hubiéramos querido sin siquiera detenernos. No había cansancio de por medio, el sudor se mezclaba con el susto y las risas histéricas. De un minuto a otro nos vimos parados Frente a un edificio en construcción, los vidrios se encontraban rayados con una gran cruz blanca pintada sobre ellos. Estaba escrito: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Así que Maury apuntó con justicia y en un segundo el vidrio calló en pedazos sobre unos latones, un guardia de la construcción se alertó y salió por el portón que daba justo frente a nosotros, por un segundo nos quedamos mirando en silencio, después lo lógico, nos siguió pero solo aguantó dos cuadras hasta caer desvanecido sobre une vereda, nosotros al igual que él ya no podíamos mas. Nos detuvimos jadeando con las manos sobre las rodillas sin poder parar de reír, pero con serias dificultades para respirar. - Así que te dijo que rompieras guevás. Le digo a Sebastián que ya a esas alturas se encontraba tirado sobre el pasto con el rostro mas feliz que e visto en mi vida. - Sí esa guevá me dijo. Desde esa noche tal como todas las demás volvimos a aparecer sobre nuestras puertas, impacientes, a merced de la niebla y el frío, como cómplices de una secreta hermandad nos sonreíamos durante los recreos en el colegio y mas tarde en la oscuridad sacábamos la rabia del cuerpo. El "Self Destruction" como le llamamos a nuestra venganza gracias a una canción de megadeth, se ganó unas cuantas publicaciones en el diario y comentarios de vecinos que no entendían bien que pasaba en su barrio durante ciertas noches, hasta unos cuantos seguidores. Los días siguieron siendo para nuestro querido Osorno la misma mierda, exceptuando ciertas mañanas en que aparecían letreros del transito arrancados de cuajo, ventanales rotos (siempre de casas desabitadas o en construcción), calles bloqueadas por rocas de considerable tamaño y árboles decorados con papel higiénico. Mientras en distintas casas del barrio Almagro tres chicos podían al fin dormir placidamente. |



6 Comments:
hahaha...te faltó poner: los nombres de los paraderos de micro serán cambiados para proteger su identidad...jajaja
en fin...al final se suben al ultimo piso de un gran edificio, escuchan where is my mind de Pixies y el resto ya lo conocemos...
un abrazo gigante Xtobal!
weno preparate
weno ya
This comment has been removed by a blog administrator.
si viajas contactate conmigo...
..pare que hay mambo!!
chau
SELF DESTRUCTION!!!! Pudo ser sólo una leyenda, tres pendejos rompiendo hueás, pudomos haber sido hasta gurús de nuestra propia secta de hacemierdaoyorno. Pero como todo tuvo su momento histórico, hasta que perdió la gracia (o perdimos la rabia?), ambas cosas. Por lo menos haciamos ejercicio...
Post a Comment
<< Home